DESECHE ESOS VIEJOS PARADIGMAS GERENCIALES. 5a. Parte.

octubre 1, 2009 en 12:07 am | Publicado en Artículos | Deja un comentario

“En cuanto a la capacitación, quiero cosas prácticas.”

 Por Ricardo Yohalmo León E.

Antes de empezar la capacitación en una empresa de comida rápida, el gerente general se acercó al equipo de capacitación y recomendó: “Quiero cosas prácticas, no teoría.” Con distintas palabras, pero similar significado, los consultores oímos esta frase con frecuencia. Pero, no solo a nivel de gerentes y empresarios,  sino en niveles académicos que por su preparación debieran tener mentes mas flexibles, tal como ocurrió antes de iniciar el ciclo en una escuela de postgrado de una universidad local. El Coordinador de la maestría en administración de empresas, graduado de master en una bastante prestigiosa universidad norteamericana, durante la reunión de inicio de ciclo, nos hizo a los profesores similar advertencia: “No queremos mucha teoría; den al alumno cosas prácticas” Me sorprendió la expresión, viniendo de un académico de campanillas, pero, como puede el lector colegir, la mente cerrada, la aversión al conocimiento teórico como muestra de ignorancia, se encuentra en todos los niveles y especialidades. Dada esta circunstancia, me dio por buscar la opinión de los expertos para ver si la equivocación no estaba de mi lado. Y no tarde en encontrar muchas evidencias de que mi percepción no me había traicionado.

 ¿Que es una Teoría?

 Según Kerlinger (2), “una teoría es un conjunto de conceptos, definiciones y proposiciones relacionadas entre si, que presentan un punto de vista sistemático de fenómenos especificando relaciones entre variables con el objeto de explicar y predecir fenómenos.”

 Ahhh…Una teoría sirve para explicar y predecir fenómenos. O sea que desde ese punto de vista no parece tan diabólica como la pintan. Esto es de extraordinaria importancia para el gerente porque, por ejemplo, para explicar y predecir el comportamiento del personal en la empresa, le bastaría conocer las teorías de los maestros, como Maslow, McGregor, Mayo, Skinner, Likert, Vroom, Mayo, Mouton, Herzberg. Ouchi y otros. Pero ocurre que no lee a estos autores porque son muy teóricos ¡Cuántos errores no cometería si se decidiera leerlos y entenderlos! Esto me recuerda la famosa frase de Charlotte Corday, asesina de Marat cuando la llevaban al cadalso: ¡Oh libertad! ¡Cuantos crímenes se cometen en tu nombre! Aquí debiera de decirse: ¡Oh Ignorancia! ¡Cuantos errores se cometen en tu altar!

 Los que rechazan lo teórico a través de su obsesión por lo práctico se hubiesen visto confundidos sí en el verano de 1942 hubieran estado en el pellejo del general de brigada Leslie Groves, a quien se puso a cargo del “Proyecto Manhattan”, destinado a fabricar una bomba atómica en el menor tiempo posible.  Imaginemos el diálogo si hubiera sido un típico gerente, de esos que como no leen, detestan lo teórico.

 –         “General Groves” – le hubiera dicho el general Marshal, jefe del Estado Mayor Conjunto, en 1942 – “Usted estará a cargo del Proyecto Manhattan”, cuya misión es fabricar una bomba atómica en el menor tiempo posible.

–         Pero, señor, eso es sólo teoría, nada práctico se ha hecho hasta ahora.  

 ¿Conciben ustedes este diálogo? No, dicho por Leslie Groves.  Leamos lo que dicen Fletcher Knebel y Charles Bailey en su libro “No High Ground” (3):

 “En el verano de 1942 se dio prioridad al llamado Ingenieros Distrito de Manhattan (más conocido como Proyecto Manhattan) para construir la bomba.  De su ejecución se encargó al general de brigada Leslie Groves, de 46 años, ingeniero de West Point, quien con herramientas, planos y materiales desconocidos, debía transformar un conjunto fantástico de ecuaciones y teorías científicas en un arma militar práctica (3).}

 Entiéndase bien: Nunca se había hecho una bomba atómica. Solo estaban las teorías que sustentaban la idea de que dicho artilugio podía ser fabricado. Y se fabricó, con las consecuencias que usted conoce.

 Usted puede creer que mi defensa de la teoría es fanática y desatinada, pero no le diría lo mismo a esa eminencia gris de la Universidad de Harvard, llamada Henry Mintzberg, quien en “Planeación Estratégica” escribió:

 Para nosotros (James Brian Quinn y yo), teoría no equivale a una palabra prohibida, como tampoco a tener que disculparnos por hacer de ella un componente importante de este libro.  Para algunos ser teórico es ser distante, impráctico; no obstante, un brillante científico social dijo una vez “no hay nada más práctico que una buena teoría” (*).  Y no cabe duda que todo buen médico, ingeniero o físico estará de acuerdo en ello: NINGUNO podría practicar su actual trabajo sin teoría.  Las teorías son útiles porque reducen la necesidad de hacer acopio de enormes volúmenes de datos.  Es más fácil recordar un simple marco de referencia sobre algún fenómeno que considerar cada uno de los detalles observados sobre el mismo. En cierto modo, las teorías son una parte  semejante a los sistemas de catalogación de las bibliotecas: el mundo sería terriblemente confuso sin ellos.  Las teorías permiten hacer acopio y acceder con comodidad tanto a las experiencias propias como a las ajenas” (4)

 ¿Leyó Bien? Teoría no equivales una palabra prohibida: NINGUNO podría practicar su actual trabajo sin teoría.

(* Esta frase se le atribuye a varios autores)

 ¿Que es lo que nos falta para aplicar correctamente la teoría en nuestro campo particular? La vitamina C, pero no el ácido ascórbico que se encuentra en los cítricos, sino la C de Creatividad. Eso es: somos más cuadrados que un dado.

 Hernández et al en su libro “Metodología de la investigación” dicen claramente:

“En ocasiones lo único que ocurre es que no sabemos cómo aplicar una teoría al mundo real; es decir, no es que la teoría no pueda aplicarse sino que somos nosotros quienes no encontramos la manera de hacerlo” (1).

Padecemos de modorra mental. En lugar de tratar de entender lo que hemos leído y aplicarlo, es más fácil decir: Eso es muy teórico. Y así nos liberamos del pesado trabajo de pensar en su aplicación.

Aclaración: no es que rechace la enseñanza práctica, que de hecho es vital para ciertas especialidades, como la mecánica, la electricidad y otras, pero lea sobre Edison. El fue grande como inventor por haber leído una vasta cantidad de teoría sobre electricidad y magnetismo, tal que, inventar artilugios prácticos, fue una consecuencia obvia. Volverlo práctico, ya fue cosa de su creatividad. Lea su biografía. Se va a maravillar por largo rato.

 Así que, cuando alguien le diga a usted “eso es muy teórico” o “queremos cosas prácticas, no teorías”, repítase para usted mismo, pero en silencio: ¡Lea!

 Bibliografía Consultada

 

  1. HERNANDEZ SAMPIERI, R. et al. Metodología de Investigación. McGraw-Hill Interamericana, Edit. México, D.F. 2ª Edición.1991, pp.32-43.
  2. KERLINGER, F.N. Investigación del comportamiento: técnicas y metodología. Nueva Edit. Interamericana. México. 1975.
  3. KNEBEL, F y BAILEY, C.W.  No high Ground, Harper & Brothers, 1960, 255 p. 
  4. MINTZBERG, H y QUINN, J.B. Biblioteca de planificación estratégica, tomo I., Trad. del inglés, 1ª edic. en español por Prentice – Hall Hispanoamericana, México, D.F., 1995, pp. XIV.

Ing. Ricardo Yohalmo León E.

Master en Administración de Empresas. (INCAE Business School)

Consultoría y Capacitación Empresarial.

yohalmoleon@yahoo.com

www.gerenciasigloxxi.com


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