La Ley de Parkinson y el crecimiento de la burocracia estatal.

febrero 23, 2011 en 12:05 am | Publicado en Artículos | 1 comentario
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Por Ricardo Yohalmo León E.

No. No se trata del Mal de Parkinson, sino de la Ley de Parkinson que debieran conocerla todos nuestros funcionarios públicos. Se le llama como tal por haber sido enunciada por primera vez en 1957 por Cyril Northcote Parkinson (1909-1993), famoso historiado naval británico, en su libro “Parkinson’s Law”, como resultado de su extensa experiencia en el British Civil Service. Las observaciones científicas que contribuyeron al desarrollo de dicha ley incluyeron notar que a medida que el Imperio Británico disminuía en importancia, el número de empleados en la Oficina Colonial (Colonial Office) aumentaba.  En toda su llana crudeza, la Ley de Parkinson dice:

“Admitiendo que el trabajo (y sobre todo el trabajo burocrático) posee elasticidad en su demanda  de tiempo, es evidente que existe poca o ninguna relación entre el trabajo que hay que hacer y la cantidad de empleados encargados de hacerlo.”   O lo que es lo mismo:

 “El trabajo se expande hasta llenar todo el tiempo disponible para hacerlo.”

 C. N. Parkinson sacó sus conclusiones observando el movimiento de personal en la marina británica (El Almirantazgo) desde el rompimiento de hostilidades en la Primera Guerra mundial. En 1914 las cifras de la Marina eran más o menos 146.000 oficiales y marineros, 3249 funcionarios y empleados, y  57.000 obreros de astilleros, 62 grandes buques de servicio. En 1928, había sólo 100.000 oficiales y marineros,  62.439 obreros, pero los funcionarios y empleados de astilleros eran por entonces 4558. En cuanto a navíos de guerra, en 1928 quedaba una simple fracción de los que habían sido en 1914: había menos de 20 barcos importantes en servicio frente a los 62 de 1914. Durante el mismo periodo, los funcionarios del Almirantazgo habían pasado de 2000 a 3569, constituyendo, según se comentó, «una magnífica Marina de tierra».  A menor número de marineros y buques en servicio, mayor el número de burócratas.

 Parkinson también notó que el total de aquellos empleados dentro de una burocracia aumenta en un 5-7 por ciento por año “independientemente de las variaciones en la cantidad de trabajo  que debe hacerse”.  Teniendo esto en cuenta podríamos sentirnos tentados a deducir, provisionalmente, que el índice de aumento del personal administrativo tiende a duplicar al del personal técnico en una época en que la fuerza realmente útil (en este caso los marinos) se reduce en un 31,5 %. Pero se ha demostrado estadísticamente que este último porcentaje es irrelevante. El número de funcionarios  se habría multiplicado en la misma proporción aunque ya no hubiese  marino alguno.

 Existe una verdad que la mayoría de funcionarios aceptaría a soto voce: nuestras instituciones estatales funcionarían mejor con la mitad del personal que actualmente tienen. Lea la Ley de Parkinson completa escribiendo su nombre en la barra de búsqueda de su buscador preferido y compruébelo.

 El problema estaría bien si fuera solo el consumo del erario público, pero todo esto trae cola. El estado se vuelve más ineficiente en proporción a su obesidad  porque toda esa cohorte de burócratas se siguen creando  trabajos ellos mismos, y tienen que seguir contratando más personal por la autocreación de trabajos que no fueran necesarios si no hubiera tanta gente. Además, ya con subordinados, la  sensación de importancia aumenta. El monstruo se autolimenta y se vuelve contra los que lo crearon. Vean ustedes, amigos lectores, como esos humildes compatriotas que llegaron buscando trabajo “de lo que sea”, ahora paralizan las labores, cierran oficinas y micrófono en mano exigen mejores salarios cuando son los trabajadores mejor pagados de todo el país. Ya quisiera un ingeniero, médico o licenciado recién graduado ganar el  salario de un motorista u ordenanza de ciertas instituciones estatales y tener los bonos y prestaciones que,  a pesar de ser jugosos, no los tiene contentos.

Estas oficinas gubernamentales se llenan de personal generalmente de baja escolaridad al cual le sería difícil encontrar trabajo en la empresa privada porque la mayoría carece de idoneidad, entonces, ante el temor de quedarse sin trabajo y volver a la miseria, se acobijan a quien los pueda proteger: el sindicato.  El jugoso presupuesto que se recetan ciertos organismos estatales se les ha vuelto en su contra, porque como dice uno de los enunciados de la Ley de Parkinson,  “Los gastos aumentan hasta acabarse los ingresos”. Con el 6 % del presupuesto tienen que aumentar el personal, haga falta o no, y aumentar los  salarios porque si al final del año ven que no se ha gastado la millonaria cantidad asignada, dirán que la institución no lo necesita. Peligra que haya un metido que diga que se lo rebajen, entonces, hay que gastárselo.

El hecho es que el número de funcionarios y la cantidad de trabajo no se relacionan entre sí en absoluto. El aumento del total de funcionarios se rige por la Ley de Parkinson y sería más o menos el mismo si el volumen de trabajo aumentase, disminuyese, o incluso,  desapareciera. La importancia de la Ley de Parkinson se deriva del hecho que es una ley de crecimiento basada en un análisis de los factores que rigen  tal crecimiento. De aquí se deriva que una empresa –o la Administración Pública- pueden crecer y crecer, y la gente estar más ocupada, pero no prestar un mejor servicio. Según Parkinson “un funcionario quiere multiplicar los subordinados, no los rivales” y “los funcionarios crean trabajo unos para otros”.

 Lo mismo ocurre con los partidos políticos que deben de proporcionar ingresos a sus cercanos colaboradores que han sudado camiseta durante la campaña, porque como dice, Don Quijote, “Señor que no hace mercedes no gobierna por mucho tiempo.”

Si una institución gubernamental aumenta cada año en 5.6 millones de dólares su presupuesto para pagar personal adicional, la empresa privada tiene que vender un poco más de 43 millones para recaudar su equivalente en forma de IVA. Matemática simple y llana.

Por eso dicen los expertos: entre más pequeño el estado, más eficiente. Pero esto es cosa que solo se da en Jauja.

Bibliografía Consultada.

http://elgachupas.com/utiliza-la-ley-de-parkinson-para-ser-mas-productivo/

http://en.wikiquote.org/wiki/C._Northcote_Parkinson

http://www.heretical.com/miscella/parkinsl.html

 yohalmoleon@yahoo.com

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