COMO SE HACE PROGRESAR AL EMPLEADO, SEGÚN LINCOLN ELECTRIC

agosto 3, 2012 en 4:15 pm | Publicado en Uncategorized | 6 comentarios

Por Ricardo Yohalmo León E.

La Lincoln Electric Company fue fundada en 1895 por  John   Lincoln y desde ese tiempo se ha mantenido como líder en aparatos de soldadura y accesorios relacionados a nivel internacional. Recientemente celebró su 117º aniversario, con plantas en China y Europa, pero manteniendo algo que, además de la calidad de sus productos, la ha hecho destacarse a nivel mundial: la forma en que trata a sus obreros y personal en general.

Todo empezó cuando James Lincoln, el hermano menor de John, ingresó a la planta como vendedor en 1907. Se empezó a interesar en que a los obreros no solo se les tratara bien, sino que se les pagaran los mejores sueldos de la industria, como una forma de tener la mejor calidad y ser de los más eficientes. En materia de prestaciones, Lincoln Electric ha sido pionera como lo demuestra el hecho de ser la primera empresa que empezó a pagar las vacaciones de sus obreros en 1923, instauró un plan de de venta de acciones a los empleados con facilidades de pago para que compartieran las ganancias de la empresa y estableció un plan de sugerencia en 1929, más seguros de salud, seguros de vida, bonos anuales y fondo de retiro para todos los empleados en 1934.

Durante los años de la Gran Depresión 1929-1932), cuando disminuyeron las ventas y las utilidades, se les ocurrió a los hermanos  Lincoln pagar el doble de los salarios. El personal no olvidó esto cuando regresaron los tiempos de las vacas gordas, de tal manera que una planta de la Lincoln podía producir hasta tres veces más (con la mitad del personal) que una planta de la competencia. En 1946, la McGraw- Hill publicó el libro titulado “Lincoln’s Incentive System”, del cual encontrará a continuación un resumen que escribió el mismo James F. Lincoln en un número de Selecciones del Reader’s Digest.

 COMO SE HACE PROGRESAR AL EMPLEADO EN LA LINCOLN ELECTRIC. (1946)

(Por James F. Lincoln, Lincoln Electric)

 Casi todos los progresos de las industrias manufactureras han provenido de mejoras en la maquinaria más bien que del mejoramiento de los hombres como seres humanos.

Ya hemos aceptado ideas y conceptos nuevos con respecto a la ciencia. ¿Por qué no hacer lo mismo con respecto al hombre y sus potencialidades?

Un nuevo concepto relativo a los hombres se manifiesta en lo que nuestra compañía ha llamado plan, o Sistema de los alicientes morales, cuyo objeto es aumentar la utilidad de la industria para el género humano. El sistema ha tenido un éxito maravilloso en nuestra empresa. El salario anual del obrero de la Lincoln ha subido desde 1929, por término medio, de 2100 a 5800 dólares (anuales), de suerte que actualmente no hay en el mundo industrial otro obrero tan bien remunerado como el nuestro. Como la productividad de cada obrero ha aumentado, hemos reducido en más de 80 por ciento las horas de trabajo de taller necesario para la fabricación de nuestros artículos, y el precio de éstos ha bajado de 1500 a 200 dólares.

Estos hechos no quieren decir que los obreros estén trabajando cinco o diez veces más aprisa y con mayor esfuerzo que antes. Es probable que el esfuerzo físico haya disminuido. El sistema de los alicientes morales no tiene por objeto acelerar la producción, sino estimular la inteligencia, la imaginación y los sentimientos del obrero y avivar sus aspiraciones y su deseo de progresar.

Nuestra compañía se dedica a manufacturar artefactos para la soldadura eléctrica de arco, industria en que hay muchísima competencia. Ni en nuestros artículos ni en nuestros métodos de fabricación hay nada excepcional que nos dé ventaja alguna respecto de nuestros competidores.

El éxito maravilloso que hemos logrado se debe al modo como hemos fomentado y desarrollado la capacidad de los obreros. El trabajador cuya habilidad no se pone jamás a prueba, nunca sabrá la que tiene. El ser humano, dice el gran psicólogo William James, vive muy adentro de los límites de sus capacidades. Tiene poder que por lo común no aprovecha. En las situaciones difíciles, casi todos los hombres ponen de manifiesto habilidades de que antes no se habían dado cuento. Cuando así lo hacen, dan un paso hacia adelante en su desarrollo, y rara vez retroceden después.

Nuestro plan es desarrollar al trabajador por medio de dificultades y de alicientes morales. La dificultad puede ser, por ejemplo, asignarle una tarea que a primera vista parece superior a sus capacidades, pero que él logra ejecutar, venciendo por sus propios esfuerzos los obstáculos que creía insuperables. Los alicientes que más influyen en todo individuo son el pundonor, o respeto de sí mismo, y el respeto de sus semejantes. Un salario que premie los esfuerzos y progresos del obrero contribuye a fortalecer su pundonor y a granjearle la estimación de los demás; también contribuye a ello el ascenso a puestos superiores y la asunción de nuevas responsabilidades. Es preciso que cada obrero se mire a sí mismo como miembro de un cuerpo productor en que sus esfuerzos y su habilidad son indispensables para lograr el mayor éxito posible.

Los excelentes resultados de nuestro plan de alicientes morales se deben en gran parte a que hemos observado ciertas reglas fundamentales, que son aplicadas; a saber:

Primera: Adopte un sistema de pagos que estimule al trabajador y premie adecuadamente la obra tanto de sus manos como de su inteligencia.

Segundo: Asciéndase a los obreros  según sus méritos. Dense los mejores puestos a obreros que hayan estado trabajando en la fábrica. Es preciso que todos reconozcan que cuantos ascienden a mejores puestos los merecen por su habilidad y diligencia, sin que en ello influya nunca el favoritismo.

Tercera: Dénsele de cuando en cuando a todo obrero tareas que sean o parezcan superiores a sus habilidades.

Cuarta: Hágase que el plan les sea conocido a todos los obreros; que cada cual se dé cuenta del papel que desempeña en el plan y del grado en que esté contribuyendo al buen funcionamiento y al éxito del sistema.

Quinta: Dele a todo el personal participación en la prosperidad de la empresa. Si las ganancias se duplican la mayor parte del aumento debe distribuirse entre los que las duplican –los obreros, los técnicos, los directores y los compradores. Los accionistas rara vez contribuyen mucho a aumentar las ganancias, y por tanto su participación en ellas debe ser pequeña.

Sin embargo, debe tenerse cuidado de no dar demasiada importancia a las ganancias. Entre las preguntas: ¿Cuánto gano? y ¿Cómo puedo hacer esto mejor, más útil y más barato? hay una diferencia fundamental y decisiva.

Una vez adoptado un plan de alicientes morales, la dirección, los obreros y los demás empleados trabajan aunadamente para un mismo fin: el mejoramiento y abaratamiento crecientes de los productos de la empresa. En nuestra compañía, esto se ha logrado mediante nuestra junta asesora, compuesta de un representante elegido todos los años en cada departamento por los obreros, uno elegido por los sobrestantes, el superintendente de cada taller, y el presidente de la compañía,  que lo es también de la junta.

Todos los problemas de carácter general que afectan el funcionamiento de la empresa se resuelven en esta junta, que ha producido excelentes resultados, sobre todo en lo relativo a las horas de trabajo, la paga de los obreros que trabajan a tanto por pieza, seguros, vacaciones y anualidades, sistemas de ahorro y compra de acciones de la compañía. La mitad, más o menos, de los obreros son accionistas. Casi todas las acciones pertenecen a obreros que trabajan en la actualidad en la empresa y a obreros jubilados.

Un requisito indispensable para el buen éxito del sistema es que la dirección proceda en todo con honradez intachable. Si se quiere que el obrero sea socio en la empresa, es necesario mantenerlo al corriente de la marcha del negocio.

Como ejemplo de nuestro sistema, supóngase que los obreros pidan aumento de salario. La respuesta tradicional, a que aún se adhieren algunas compañías, es que la empresa no puede pagar salarios mayores sin quebrar. Esta disculpa es a menudo falsa. La solicitud de un aumento de salario da a la dirección la oportunidad de explicar lo que ella y los obreros deben hacer a fin de que los salarios puedan aumentarse. Esto hace que cada cual mire sus responsabilidades y expectativas desde un punto completamente nuevo.

En los últimos 2000 años, el hombre probado por la esclavitud, el feudalismo y el individualismo. Cada uno de estos dos últimos sistemas fue un paso hacia la libertad y el progreso del trabajador. El sistema de los alicientes morales parece ser el paso que deba darse ahora en la misma dirección.

  (Condensado de “Lincoln’s Incentive System”. McGraw-Hill; 1st Ed/2nd pnt edition (1946) 192 pages.)

 Ing. Ricardo Yohalmo León E.

Master en Administración de Empresas. (INCAE Business School)

Consultoría y Capacitación Empresarial.

yohalmoleon@yahoo.com

https://gerenciayempresa.wordpress.com

www.gerenciayempresa.com

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6 comentarios »

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  1. muy buen articulo, gracias ing. León.

  2. El exito de una empresa comienza con buen trato con los empleado aunque este sea el empleado mas humilde.

    • El exito de una empresa comienza con buen trato con los empleado aunque este sea el empleado más humilde.
      Esto es lo que los mejicanos llaman: “UNA VERDAD DE DIOS”.

  3. Para que una empresa sea exitosa, lo primero que debe tener en cuenta es su capital humano, una persona a la cual se le valora su trabajo , desempeña sus actividades con entusiasmo, siempre motivada, llevando a obtener resultados positivos. A medida que una empresa aumenta sus utilidades debe aumentar las de sus empleados y de esta manera siempre se tendrán empleados satisfechos y eficientes y todo se reflejará en ÉXITO..¡si así pensaran todos los gerentes o empresarios en nuestro país, todo sería maravilla¡ se debieran quitar de la cabeza esa idea de reducir costos de los empleados para aumentar sus utilidades, esto no tiene sentido.

    • Para Claudia Hernández: Y mientras las cosas se sigan haciendo de la misma manera que hasta ahora, seguiremos siendo un país pobre con severos problemas sociales, cuando la solución está en estas pequeñas grandes cosas: pensar en las personas y tratarlas con respeto y dignidad. Gracias por el comentario. RYLEON.


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