COMO LIDIAR CON UN MAL JEFE

septiembre 28, 2014 en 10:54 pm | Publicado en Artículos, gerencia, personal, productividad, Trato al personal | Deja un comentario
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Aún si le gusta su trabajo y la gente con la cual trabaja, si no puede trabajar con su jefe, entonces tiene un problema muy grave.

Si estamos siendo supervisados por un jefe poco calificado, ignorante o egoísta, muchos de nosotros estamos enfrentando conflictos en el trabajo. Verifique las consecuencias de tener un mal jefe y cómo puede afectarlo, y aprenda cómo sacar el máximo provecho de ello… o ponerle fin.
¿No le gustaría poder entrevistar a su potencial jefe, de la misma manera en que él lo hizo antes de contratarla? Después de todo, ambos van a trabajar juntos y una adecuada interacción es la esencia de este tipo de relación.

Si su supervisor le recuerda a ese personaje de pelo puntiagudo en la historieta Dilbert, entonces puede tener un problema (especialmente si tiene el mismo corte de pelo).

Señales de un mal jefe:

No confía en los empleados.

No respeta a los empleados.

La ignorancia se le sale por los poros.

No involucra a los empleados en todos los procesos.

Es maleducado con los empleados

Intimida a los empleados.

Da demasiadas tareas y plantea objetivos imposibles de conseguir.

Niega información importante para que sus subordinados hagan su trabajo. Esconde información.

Aparece a veces muy contento, a veces muy mal encarado y nadie sabe por qué.

Tiene un genio impredecible.

No es licenciado, pero le encanta que le digan licenciado o nunca dice de que universidad salió.

Todo lo que usted dice puede malinterpretarlo y generalmente así lo hace siempre.

Cuando usted trata de quedar bien con él, queda mal.

Siempre tiene la razón; los equivocados son todos los demás, especialmente usted.

Sepa cuál o cuáles de estas categorías se puede aplicar a su jefe y aprenda cómo lidiar con él, envenándolo, por ejemplo. No me lo crea. Es una broma, pero usted ya había pensado en ello, pero no lo haría nunca porque es de religión cristiana. Siga leyendo.

El no-gerente

Algunos gerentes simplemente no tienen idea de lo que están haciendo. Esta clase de jefes negligentes pueden parecer como un sueño al principio, pero carecer de este tipo de sustancia lo dejará con las manos vacías cada vez que le pregunte acerca de una tarea.

Un supervisor calificado debería ser capaz de desempeñar todas las tareas de oficina en caso de ausencia de sus subordinados, pero este gerente estúpido ni siquiera puede cambiar un cartucho de la impresora.

El puede haber estado trabajando por años en la compañía, y de repente haber sido promovido a una nueva posición porque la compañía no pudo encontrar alguien lo suficientemente calificado de afuera, o simplemente porque quiere promover a un empleado de la casa.

No importa cuál sea el caso, lo trágico es que esta inoperancia a flor de piel es más una mala noticia para sus subordinados que para él mismo.

El delegador
Este gerente puede ser el más eficiente en los papeles, pero cuando se trata de manejar destrezas sociales, falla. Puede ser un muy buen delegado para delegar tareas y sacar las pilas de su escritorio, pero cuando llegan las 4.59 pm, es el primero en traspasar la puerta.

Es muy bueno pasando trabajo a sus subordinados, dejándoles hacer el trabajo no supervisado y aceptando los parabienes por ello. Y si el trabajo no lo hace quedar bien, entonces se lo hace hacer otra vez. Así de simple es para él.

Apropiarse del crédito de sus subordinados es algo que hace muy bien… y disfruta al hacerlo además. No importa cuántas críticas positivas hayamos recibido por nuestro trabajo, él siempre estará un paso más adelante, reclamando lo que no le corresponde.

El dictador

El opuesto al delegado, a este gerente le gusta supervisar todo, desde los números finales del informe de gastos hasta cómo le saca punta a los lápices. Entiende el concepto de delegación, pero es un firme creyente de la mentalidad “si queremos que las cosas se hagan bien, debemos hacerlas nosotros mismos”.

Los empleados necesitan que se les señalen algunas pautas iniciales para luego pensar por sí mismos, pero esto no pasa aquí. Probablemente va a mirar todo nuestro trabajo con un peine fino y va a retocarlo, desperdiciando el tiempo de ambos en el proceso.

Los opuestos no se atraen

Por supuesto, encontrar una dupla perfecta jefe / empleado es casi imposible, a menos que ambas partes quieran adaptarse a la situación. Usted tiene que trabajar en los defectos de cada uno y en los puntos fuertes para complementar los métodos de trabajo.

Consecuencias de un mal jefe

La lealtad del empleado es importante en cualquier lugar de trabajo, pero es probable que tienda a desaparecer con un mal jefe. Como regla general, los empleados no necesariamente quieren ser aconsejados, pero sí contenidos. Es una simple cuestión de percepción, pequeña, ínfima a veces, pero de una importancia crucial.

La moral del equipo sufre en una situación en la cual los empleados deben padecer “el síndrome del supervisor que desea agradar”. El mal manejo puede resultar en la partida de un empleado de la compañía, y lo más importante, llevándose elementos intelectuales y de entrenamiento con él. El efecto colateral de esto es un descenso en la moral y la productividad del equipo.

Qué hacer

Elaborar informes regulares de progreso

Sobre una base regular (semanal, quincenal, mensual) siéntese con su jefe y póngalo al día sobre los proyectos. ¿El efecto? El desarrollo de la relación jefe / empleado, la cual, a final de cuentas, hace que el trabajo juntos sea más armonioso.

Ubíquese en el problema, no en el jefe

Tal vez, el jefe no es el problema, puede ser usted el que no pueda lograr que fluya una buena comunicación. No sea tímido para atraerlo cuando algo no va bien. Hablen las cosas y no lo tomen como si fuera un asunto personal.

Trabaje para su jefe, no en su contra

Hacer el trabajo en conjunto va a hacer nacer la química entre usted y su gerente. Sea activo y déjele algún crédito por su propio trabajo bien hecho, en tanto él sepa de dónde viene.

Pase por sobre su cabeza

Si se nota que las cosas no van a ningún lado, entonces considere hablar con su supervisor. Ser productivo es mucho más importante que agradar a su jefe a costa de la compañía.

Planee una reunión fuera de la oficina

¿Estuvo tratando de hablar con su jefe por dos minutos para hacerle saber de una nueva idea, pero él no tiene tiempo? Invítelo a tomar un trago rápido después del trabajo para discutir sobre algunas cosas. Este encuentro le servirá para el doble propósito de mostrarle que se toma el trabajo en serio y que quiere mejorar la relación jefe / empleado.

Cambie de sector o renuncie

Si todo esto falla, pida ser transferido a otro lugar en la empresa –si trabaja en una firma grande– o simplemente presente su renuncia. Solamente usted conoce lo que vale, y sino se siente respetado, motivado o valorado, lo mejor es buscar nuevos horizontes.

Consejo semanal para su carrera

Tenga en mente que conseguir un trabajo no es algo fácil de hacer, y conservarlo también requiere de un gran esfuerzo. Entonces, si el único culpable en el trabajo es su jefe, aprenda a adaptarse a las situaciones que se van presentando y saque el máximo provecho de las mismas.
Como lidiar con un mal jefe: http://www.enplenitud.com/negocios/maljefe.asp

Ricardo Yohalmo León.E.
ricardoyohalmoleon.yahoo.com

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